CABANILLASPORELMUNDO

Una inmigrante más en Londres

La parte negativa de todo esto.

Este mes hace un año que empecé este blog y más de nueve meses que estoy aquí. Tenía pensado escribir un post de este estilo más adelante ( y seguramente lo haga, recordando momentos buenos también), pero debido a mi estado de cabreo de estos últimos días y mi bajo estado de ánimo de las últimas semanas, necesito compartir estas reflexiones ahora con vosotros.

He dedicado el blog, sobre todo, a contar lo más interesante que me sucedía en mi estancia en este país. Y esto solía pasar los fines de semana, dónde he disfrutado de mi tiempo libre. Mi rutina en la casa de lunes a viernes se ha convertido en eso, pura rutina: llevar a la niña al cole, recoger la cocina, planchar, aspiradora, poner y tender miles de lavadoras, ver la tele un rato (me sé de memoria la serie Friends), comer, recoger a la niña, hacer los deberes, hacerle la comida y bañarla. Esta es mi vida de lunes a viernes.

Los primeros meses, todo era nuevo para mi, estaba eufórica, aprendía mucho inglés, sobre todo gracias a la niña, que es la única persona con la que hablo durante el día.

Los primeros meses también iba a mis clases de inglés, lo que me sirvió para hacer mi grupo de amigos. Las clases son baratas comparado con lo que hay por el centro. Pero al precio de las clases, le tengo que sumar el del transporte, lo que se me pone en más del doble de lo que cuesta la academia. La academia, sinceramente, buena no es, pero es que no tengo opción de ir a otra. No puedo cuadrar horarios con ninguna más que esté cerca de aquí y además, que no me cueste un pastón el transporte. Es lo que hay.

Antes de seguir, voy a aclarar que vivo en un pueblo muy pequeño en el condado de Kent, alejado del centro de Londres, a media hora en tren pero para los que conocéis Londres, os comento que estoy fuera de zona 6.

Estar fuera de zona 6 supone que no puedo usar la Oyster Card, por lo tanto, el transporte, si ya de por sí es caro en el centro, imaginaos aquí. Estar aquí también supone no tener autobuses nocturnos de vuelta de Londres, por lo tanto, si un día quiero salir de fiesta tengo estas opciones:

– Empezar la fiesta tempranito y volverme en el último tren de vuelta a casa (el último sale sobre las 12)

– Esperarme hasta las 7 y media que es cuando sale el primer tren al día siguiente. Lo he hecho y creedme, no repito. Aquí no es como en Madrid, que todo abre hasta las 6 de la mañana.

– Encontrar algún alma caritativa que te deje un sofá en su casa para poder pasar la noche. Gracias amigos.

Las tres opciones las he probado, y no me convence ninguna.

Pero bueno, retomando, los primeros meses bien. Cuando ya dejé de ir a la academia, porque lo único que hacía era que me quedase sin una libra a final de mes ( y qué queréis que os diga, aquí no he venido a ganar dinero, pero tampoco a gastarme lo que no tengo) , cuando empecé a darme cuenta de que con la niña ya no había avances con el inglés, cuando me dí cuenta de que si quiero salir de este pueblo, sea para lo que sea, me tengo que gasta un dineral, ahí fue cuando la casa se me empezó a venir encima.

También voy a decir antes de seguir, porque ahora voy a empezar a enumerar las cositas que han ido haciendo la montaña, que tampoco estoy tan mal y que sólo por haber compartido un año de mi vida con esta niña que con una sonrisa, se lleva mi corazón, sólo por eso, todo ha merecido la pena.

Y continuo. Y empiezo a hablar del tema “padres” o “personas con las que supuestamente vivo”.

Digo esto porque, a pesar de que ha habido buena relación durante todo el tiempo, a penas nos vemos durante la semana. Por las mañanas, van a trabajar muy temprano, muchos días no los veo. Y por la tarde, cuando llegan de trabajar, el día que más temprano, a las 7 de la tarde, yo desaparezco. Me voy a mi habitación y ellos ya se encargan de la niña, que como podréis comprender, como casi no ve a sus padres, está deseando que lleguen para darles un beso. Es por eso por lo que yo me voy a mi habitación, yo ya no pinto nada y la niña no me hace ni caso cuando están ellos.

Y ahora es cuando viene porqué cuento esto y porqué lo cuento ahora. Yo siempre he estado muy a gusto en la casa, he tenido libertad para hacer mi trabajo como yo quisiera, nunca me han dicho nada al respecto hasta el otro día, en el que tuve un roce con la madre que me echó en cara, haciendo los deberes con la niña, que no le prestaba atención porque estaba usando mi móvil. Y por eso la niña se distraía. Bien, veamos:

– Cierto es que voy con el móvil a todas partes. Puede ser causado porque he perdido dos Iphone en muy pocos meses y no quiero que haya un tercero. Pero como bien ella me dijo, ya soy mayorcita y sé cuando puedo usarlo y cuando no.

– Cierto es que la niña se distrae mucho y hay que trabajar mucho con ella en ese aspecto pero una de las razones por las que llevaba el móvil es porque lo uso como diccionario, y hay palabras, que por mucho que sean deberes para niños de 5 años, son palabras que ni conozco el significado, ni cómo se escriben ni cómo se pronuncian. Y ella me estaba viendo usarlo para corregirla. Yo estoy aprendiendo a leer con la niña, nadie me ha explicado antes cómo se enseña a leer a un niño inglés, y es triste y bonito a la vez pero ha sido la niña la que me ha ayudado.

– Cierto es que a la niña le ponen deberes cada fin de semana, y como yo me llamo Laura, que ni un sólo día han invertido, ninguno de los dos en pararse a hacer los deberes con ella. En todos los trabajos que he tenido anteriormente, siempre mis jefes han sido mi mayor  ejemplo y he aprendido de ellos. Si yo he currado, ha sido porque ellos han currado más, he tenido el ejemplo de valía y responsabilidad de todos ellos. Es la primera vez que esto no me pasa, y que encima vienen a pedirme explicaciones de algo que ellos debían hacer los primeros. Y como muestra de la poca responsabilidad, os pongo un ejemplo clarísimo. Cuando llevaba aquí ya 7 meses, me informaron de que la niña era alérgica a la lactosa. Increíble pero cierto. De vez en cuando compran leche de soja. Y ahora mismo os puedo decir que si abrís la nevera, lo único que os vais a encontrar es queso, yogures, mantequilla y leche (de vaca). La pobre niña, cada dos por tres, está diciendo que le duele la tripa. Normal.

– Cierto es que hay veces que no sé dónde están las cosas de la niña. Por ejemplo, por las mañanas no encuentro el coletero de color azul o el libro que estuvimos leyendo ayer está debajo de mil papeles. Aquí sí puedo admitir mi parte de culpa, porque soy despistada y se me puede pasar alguna cosa. Pero aquí vivimos cuatro personas y yo los viernes procuro tener todo controlado para que el lunes esté listo para el cole. Lo que pasa el sábado y el domingo en la casa se me escapa de las manos. Y las cosas no tienen patas, alguien las mueve. La colaboración es algo que también brilla por su ausencia.

– Cierto es que tengo tareas que hacer en casa pero si la mesa de planchar se rompe y es sabido por todos, y de esto va a hacer ya dos meses, ¿ por qué se empeñan en hacerme las cosas más difíciles? Os diré lo que he tenido que hacer para poder seguir planchando: como lo que se ha roto han sido las patas de la tabla, he tenido que montarme un tenderete  con dos sillas en cada extremo de la tabla para poder mantenerla firme. Y encima la culpa será mía por tener imaginación y recursos!! ( Ojo al detalle, me plancho la ropa de toda la familia. Termino tan harta, que la mía ni la plancho)

– Cierto es que, como ya he dicho, en la nevera tenemos queso, yogures, y mantequilla. Bueno, no es cierto, también hay unas cuantas salsas picantes. A parte de eso, fuera de la nevera tenemos huevos y patatas. Llevo mas de una semana comiendo patatas. Bueno, miento también, porque para no estar desnutrida, me voy a Asda y me compro lo que me sale de las narices. No adelgazo porque no coma, me adelgazan los disgustos. Si me preguntasen que qué es lo que más echo de menos de España, sin duda diría la nevera de mi casa llena de comida.

– Cierto es que, yo no soy madre y no sé si algún día lo seré. Seguramente cometa fallos con mis hijos. No sé cuales serán pero después de esta experiencia, lo que tengo claro es cuáles no voy a cometer.

Hace unas semanas leí que cuando le preguntaron a Ana Mato cuál era su momento favorito del día, ella respondió  “Por la mañana, cuando veo cómo visten a mis niños”. Inevitablemente me ví en el lugar de la señorita que viste a los hijos de Ana Mato cada mañana.

No debería hacer comparaciones pero las hago. A mí me crió mi madre. Ella fue mi Aupair, la mejor del mundo. Ella me hacía cada día comida casera, no pisé jamás un comedor escolar. Nos sentábamos en la mesa camilla con nuestros cubiertos y nuestro pan de cada día ( digo esto porque aquí el reunirse en torno a una mesa para comer es rarísimo, comen con el plato encima de las rodillas)Y ella y , por supuesto, mi padre, han seguido llenando la nevera de casa hasta el día de hoy, aun viviendo ya fuera.

Como decía, no se puede comparar. Hoy en día no se suele tener la suerte de tener a la mamá en casa todo el día. Hay que trabajar. Y cuando se llega a casa, después de un largo día de trabajo, cansado, no apetece tener un hijo que esté deseando verte para jugar contigo.  De este, llamémoslo remordimiento o sentimiento de culpa que un padre puede tener por no pasar todo el tiempo que se quisiera con su hijo, viene el síndrome que yo llamo “del abuelo” que consiste en tirar por el suelo todo el trabajo de la aupair, mayormente. ¿ Qué papel tiene un abuelo en la vida de un niño? El de persona achuchadora y consentidora, que te ve de vez en cuando y te trae regalitos y siempre hace lo que tu dices. Pues esa es la descripción de lo que estos padres son para esta niña: sus abuelos.

¿Que la niña ha estado todo el día haciendo la puñeta a la aupair, no ha desayunado, ha llorado cuatro veces por tonterías, no ha querido hacer los deberes y no le ha salido de las narices ponerse el pijama? No pasa naaaaaaaaaaaada, porque el papi o la mami van a llegar y me van a traer un regalito y todo solucionado. A la aupair esta pesada, que le den.

Y así es como día tras día, veo mi trabajo echado a la basura en menos que dura un ” I have a present for youu”.

Esto es un corto resumen de lo que me queda por aguantar aquí, unido a que el tiempo va mejorando y cada vez tengo más ganas de salir de este puto pueblo.

Y esto es todo amigos. Otro día me pongo con las cosas positivas, que también las hay, y muchas.

Qué agustito me he quedado…

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6 comentarios el “La parte negativa de todo esto.

  1. Ana
    13 de mayo de 2013

    Querida compañera:
    Cómo te entiendo!! Leía tus palabras y recordaba el infierno que viví yo comi au pair durante 4 meses.Si le sumamos ademas que el niño era un demonio.
    Solo puedo decirte una cosa:cuando llega ese momento en el que sientes q eres un fantasma vagando por la casa y que vives solo dos dias a la semana, evitas a los padres porque ya no puedes verlos, y cosas similares..Siento decirte q ya no hay vuelta a atrás y, por lo menos en mi caso,todo fue a peor.
    Yo di carpetazo a ese curro y me vine a Londres arriesgandome a no encontrar nada,puesto que mi inglés no es para tirar cohetes.Pero aquí sigo,esclavizada 40 h a la semana xo el resto es MI VIDA.
    Ahora es muy buena época para bucar trabajo.Echa CV x internet y ve a las entrevistas por las mañanas queno esta la niña.Seguro que uedes mejirar y cambiar, porque creo que te hace falta.
    Muchi ánimo y ,si sigues en la casa,no olvides que es su hija, no la tuya.
    Cuídate.

    • cabanillasporelmundo
      16 de mayo de 2013

      Afortunadamente las cosas se han solucionado, la situación no era tan grave y voy a terminar esta etapa, espero que satisfecha hasta el último día. Gracias y suerte!! Hay que buscar la felicidad si no llega sola.

  2. M
    15 de mayo de 2013

    A mí me ha pasado algo similar sumando tener que trabajar en días libres, horas extras todos los días y al final no tener escuela de inglés :S. Con sus partes buenas obviamente como poder recibir visitas.
    Yo llevo aquí dos meses y he decidido, es posible que me precipitara (y digo esto porque tenía que haber aguantado más y poder buscar trabajo mientras tenía alojamiento y comida), volver a España. Me da mucha pena porque me siento fracasada en la experiencia pero pienso regresar a UK, of course.
    Evidentemente, yo también te recomiendo lo que te dice Ana.
    Ánimo compi!

  3. maria calero
    15 de mayo de 2013

    Laura, cuando algo o alguien en la vida te aporta más cosas negativas que positivas, es el momento de tomar una decisión.
    Tienes varias opciones:
    Quedarte como estás, donde las cosas pueden mejorar o todo lo contrario, pero aunque mejore tu relación con la madre de la niña, tu aprendizaje como bien tu dices, no avanza.
    Puedes buscarte otra cosa, otro trabajo que te de para vivir un poco mejor, y poder seguir pagandote tus clases de inglés.
    O también puedes venirte a casa, aquí tienes a la familia, a tu chico y amigos, que estamos deseando tenerte pronto entre nosotros…
    La vida ya es bastante perra como pa que nos la compliquemos mas!!!!

    Llevas 9 meses fuera, y bueno, yo personalmente, te admiro.

    Un fuerte abrazo.

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